Lisboa se vive en cuesta: el laberinto de Alfama con el fado de fondo, el tranvía 28, los miradouros al Tajo y, en Belém, la torre, el monasterio de los Jerónimos y los pastéis recién hechos.
Con 2 a 4 días es perfecta, y la excursión a Sintra (palacio da Pena) bien vale una jornada. Calzado cómodo, poco plan rígido y un itinerario por barrios que la IA te genera al momento, con presupuesto estimado en euros.